Capacidades Culturales para el Desarrollo

Las Capacidades Culturales para el Desarrollo

(Contribución a la Cumbre de Cultura y Ciudades Sostenibles. #uclgculture Bilbao 18-2

A lo largo de muchos años de prácticas, experiencias  a nivel mundial podemos mantener que el verdadero desarrollo humano; aquel desarrollo que llega a las personas y comunidades, se da principalmente en el ámbito local, en la proximidad, en las ciudades. También sabemos que hay otros desarrollos a nivel global, economía transnacional, mercados financieros, etc…

A pesar de estas evidencias, que todos conocemos y nos convoca en este encuentro, no estamos satisfechos con los resultados obtenidos (a pesar de los avances) y observamos varios problemas y dificultades (internas e externas) en estos procesos, resultados e impactos para un desarrollo sostenible centrado en la mejora de las condiciones de las personas, grupos y sociedades locales.

Puede parecer retórico manifestar que no hay verdadero desarrollo sostenible en las ciudades sino existe un contexto favorable. Es decir sino existen pre-condiciones para el desarrollo.

Dentro de muchas posibilidades para definirlas, podemos seleccionar tres variables a nivel de ejemplo:

– Un entorno capaz de dinamizar procesos para la generación de capacidades amplias y diversas para toda la población.

– Disposición de un conocimiento aplicado para una gobernanza en base al respeto de los derechos fundamentales. Con capacidad de aprovechar y rentabilizar los recursos disponibles en un momento determinado de una ciudad

– Posibilidad de apropiación de la ciudadanía del derecho a participar en la vida cultural como derecho individual y colectivo en el marco de la ciudad como espacio cultural por excelencia

Dentro de las oportunidades las capacidades para un desarrollo sostenible han de contemplarse en su complejidad que han de incluir:

– Capacidades individuales ( personas, grupos sociales, grupos territoriales)

– Capacidades colectivas de la comunidad, organizaciones de la sociedad civil, empresas e industria cultural

– Pero no podemos olvidar las capacidades institucionales. Imprescindibles para garantizar los derechos humanos y culturales que puede establecer un sistema de convivencia y libertad cultural para que la ciudadanía pueda participar en la vida cultural local.

Cuando hablamos de capacidades entendemos que han de considerarse las capacidades básicas y las capacidades culturales que se relacionan y complementan enun entorno qde sinergka en pro a los objetivos del desarrollo. De la misma forma hemos de manifestar la debilidad en la formulación y concreción de las capacidades culturales para el desarrollo.

Estos planteamientos no son nuevos, pero  ante un plan de acción de la Agenda 21 de la Cultura hemos de proponer orientaciones, las cuales no pueden evitar que existen serios problema y dificultades para estos objetivos.

Existen muchas amenazas en el ámbito local para conseguir un contexto favorable al desarrollo sostenible y el respeto a los derechos culturales. Me atrevo a relacionar algunos:

– Poca consideración de las políticas nacionales a las políticas locales. Muchas veces los procesos locales se encuentran huérfanos de los apoyos deseables a nivel de los estados y de la multilateralidad que aún se construye sobre los esquemas clásicos de los estados nación.

– Los mecanismos de gobernanza cultural local han de avanzar en mejorar su transparencia, lucha contra la corrupción, exceso de localismos y clientelismos, etc.. Nos referimos a conseguir un respeto y reconocimiento de las autoridades locales por medio de sistemas abiertos y accesibles.

– No podemos olvidar la necesaria mejora en los procesos de la participación ciudadana, abriendo a todas las personas a participar en la vida cultural desde el ejercicio de su libertad cultural. Sin olvidar la necesaria neutralización de grupos de presión económico, social que no siempre ejercen una función positiva en la vida local, de la misma forma ciertos grupos de presión cultural y artístico, que no permiten abrir la participación cultural a otras personas, formas y lenguajes expresivos.

La generación de capacidades para el desarrollo y la cultura han de actuar como una forma de innovación pero también como una contra tendencia a estas dificultades y problemas.

Para que las ciudades puedan convertir las dificultades en oportunidades han de apostar principalmente por las personas como eje fundamental de la generación de capacidades para el desarrollo:

– En primer lugar hablar de sostenibilidad es apostar por la infancia y la juventud como segmento fundamental  (grupo objetivo) del futuro y de la sostenibilidad. (Familia, escuela, barrio, educación no formal e informal, etc..)

– Nuevas capacidades para los responsables políticos electos para que acepten con modestia que su legitimidad no siempre va acompañado de conocimiento especializado en cultura.

– Capacidades para la toma de decisiones en cultura más fundamentadas y argumentadas, elaboradas inteligentemente con el apoyo de técnicos y funcionarios que han de estar formados para estas funciones.

– Capacidades para aumentar la calidad de los procesos de información y comunicación local que faciliten la accesibilidad de la población. Especialmente en sistemas de transparencia y fomento de nuevos sistemas de participación ciudadana y cultural

– Estimular nuevas capacidades entre los agentes culturales clásicos y a los actores emergentes, entre ellos a los jóvenes, para una adecuación a la contemporaneidad y sobretodo en la prospectiva de futuro.

Ayer el Sr Galla nos recordaba “más de los mismo no vale”

En el análisis de las capacidades para el desarrollo esto es muy importante. Nuevas capacidades culturales para nuevos tiempos. Nuevas capacidades para un futuro sostenible.

Para todo ello será necesario identificar el capital humano, social y cultural que una ciudad dispone. Identificar debilidades, dificultades, desventajas, etc…, para conseguir estos objetivos.

La respuesta es reorientar la acción. Nuevos planes y actividades concretas (como ayer se presentaron en las mesas). Pero con enfoque concreto en las capacidades necesarias para los aportes de la cultura al desarrollo sostenible.

Este es el reto; una acción definida y con una concreción operativa.

 

2015 para reflexionar sobre la gestión de la cultura

Después de soportar unas crisis tan largas y complejas ya salimos de la perplejidad y el desencanto y hemos de aceptar que sus consecuencias están aquí y requiere trabajar con ellas. Ya no nos sirven los lamentos o justificaciones y es necesario empezar un cambio de mentalidad en la gestión de la cultura, un nuevo método intelectual para analizar la realidad, la cual nos demanda la búsqueda de soluciones y planteamientos adecuados a estos nuevos contextos.
Podemos aceptar como hipótesis que se está cerrando un ciclo en la gestión y las políticas culturales tal y como las hemos entendido hasta este momento. Un nuevo horizonte será necesario a pesar de las resistencias al cambio de este sector y de que irán sobreviviendo con muchas carencias ciertas formas de gestión clásicas.
En este marco me propongo utilizar esteblog para lanzar algunas reflexiones y revisar algunos textos que ya llevó realizando desde hace años. Por otro creo que nos hemos de correr el riesgp de plantear algunas propuestas a debate.

Ante la incertidumbre más conocimiento o “Pesimismo de la inteligencia, optimismo de la voluntad. A. Gramsci”

Aprender en políticas culturales

Dice mi buen amigo Eduard Miralles, Presidente de Interarts, que en gestión y políticas culturales si una organización, institución o persona perdura en el tiempo es de mención y referencia, debido a la tendencia a una gran volatilidad de ciertas acciones culturales. Siempre que no sean las estructuras culturales clásicas del estado nación. (Museos, Archivos, Teatros nacionales, Bibliotecas, etc…)
Esta reflexión viene motivada, desgraciadamente, por la propensicón, cada vez más generalizada de la inconsistencia de lo cultural y artístico en el tiempo, más allá de estos equipamientos y prácticas clásicas o infraestructuras fastuosas.
Por esta razón acompañar ala ciudad de Medellín, el pasado 5 de noviembre, en la celebración del 15 aniversario de su Consejo Municipal de Cultura  ha sido para mí muy importante y significativo por tres razones:
– Continuidad de la acción y organización de la participación ciudadana ascendente a pesar de las dificultades e incertidumbres sobre estos órganos (Consejos de Cultura).
– Recordar que estas estructuras forman parte, no exclusivamente, del derecho a participar en la vida cultural reconocido en los derechos fundamentales. Ejercer estos derechos es fundamental cuando se buscan otras formas de participación ciudadana más amplias
– Porque es un ejemplo de una buena práctica en lo local o en las ciudades. A pesar de las dificultades una ciudad puede optar por mantener un nivel cultural como un hecho cotidiano y permanente no como un acto coyuntural, publicitario o de una legislatura o mandato político.
Aprender del otro es importante, cuando estamos viviendo en España unas políticas culturales desoladoras por parte de los diferentes niveles de la administración pública (nacional, regional y local). Donde sus representantes han perdido toda legitimidad cuando abandonan sus responsabilidades a la lógica del mercado y a la pasividad. Estas actitudes han provocado un perjuicio irreparable en muchos aspectos, pero el más llamativo es el aumento al 21% del IVA cultural.
Nos encontramos ante una situación realmente lamentable donde no solamente existe un desmontaje sistemático del estado social y del bienestar, sino de una parte muy importante de la función cultural de las administraciones locales. En el nuevo marco normativo lo local ya no ha de asumir, o tener competencias (obligatorias o voluntarias), enla cultura sino que se deja a una lógica de mercado o a una sociedad civil desarmada de recursos. Desde este nuevo entramado legal se pierde capacidad propia por un control centralizado de sus funciones por la vía de la economía. Los ente locales no pueden actuar en autonomía por falta de recursos para invertir en cultura y facilitar el acceso de la ciudadanía a satisfacer sus necesidades culturales a pesar de la larga historia que han tenido en la democratización del país. Excepto, esto sí, en el caso que la cultura se ponga al servicio que favorece la industria turística como el gran edén de nuestros políticos actuales.
En este contexto los ciudadanos vamos perdiendo poco a poco derechos y posibilidades de encontrar un ambiente propicio para satisfacer nuestras necesidades culturales en proximidad. Todo esto porque su visión del interés general de la cultura ya no tiene por sujeto a la ciudadanía, la memoria colectiva, las artes o la vida cultural, sino la actividad económica (turística y afínes) o las prácticas culturales de unas élites dominantes.
Por cierto el último invento es rebajar el IVA de las flores y plantas ornamentales al 10% porque había caído la demanda, como se hizo en la adquisición de obras de arte cuando el cine, el teatro y otros sectores siguen en el 21%. Si esto no es maltrato que nos lo expliquen.
El miedo generado por la crisis económica crea un estado de ánimo donde parece que exigir más recursos para la cultura es una frivolidad ante otras prioridades, como si los ciudadanos con empleo, subsidios, hábitat y las necesidades básicas es suficiente para ciertos sectores de la sociedad. Mientras una pequeña parte de la población se enriquece y otras clases sociales pueden acceder a la cultura de mercado mientras otras se ven excluidas.
Disponemos de experiencias y conocimiento de que la pobreza cultural incide directamente en los niveles de cohesión social e impide la creación de condiciones para el desarrollo. En estas políticas actuales podemos interpretar una posición sobre sus estrategias para la salida de las graves crisis que vivimos; solo se conseguirá con la salvación de los bancos, los buenos resultados de las grandes empresas y el mantenimiento de las estructuras de poder tradicional. En sus políticas “ignorantes” no consideran la cultura, la investigación, la educación y la innovación como estrategias fundamentales para superar la situación, a pesar de las múltiples llamadas de expertos de todo tipo e ideología. Ellos se valen de su carácter y fundamentalismo para mantener políticas que no tienen ninguna credibilidad ni futuro más allá de la inmediatez.
Quizás sería el momento de empezar a pedir responsabilidades por incumplimiento del pacto 15 de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales.
Lo que sí es verdad es que en Medellín al menos han intentado mantener una línea para alcanzar estas garantías del derecho por medio de la participación de la ciudadanía, a ver si aprendemos.

Vida cultural , vida local

Una reflexión para la agenda 21 de la cultura de GLCU.

Vida cultural, vida local_CGLU_2014_final

Ante las grandes dificultades de encontrar estrategias para un mayor protagonismo de la cultura en la vida local y ante los efectos de las diferentes  crisis emergen nuevos escenarios donde los gobiernos centrales reducen el margen de acción a la política local.

Seguimos en este proces de revisión crítica de las políticas culturales locales.