Junio, 2010

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Graciela Pantin, gestora cultural de Venezuela

Viernes, Junio 4th, 2010

Graciela Pantin tiene una larga experiencia en el sector cultural de Venezuela, la conocí en el primer curso de gestión cultural en la Fundación Polar en 1992. Precisamente mientras estábamos impartiendo el curso el general Chavez se alzó en un golpe de estado. Recuerdo el aislamiento en el hotel y el ejercito por las calles, así como el paso de aviones por el cielo de Caracas.

Ahora nos escribe una crónica en  La Vanguardia (http://www.lavanguardia.es/lectores-corresponsales/noticias/20100202/53935200664/los-voceros-de-polar-venezuela-banco-central-chavez-estado-pib.html). que nos permite conocer su opinión de como van las cosas por este país. Que lástima.

VENEZUELA

Los voceros de Polar

El gobierno de Venezuela expropia a la mayor corporación privada del país por criterios netamente políticos y personales de Chávez

Graciela Pantín | Caracas (Venezuela), lectora corresponsal 

Difícil analizar y más aún, entender un fenómeno cuando se está inmerso en él. Es cierto el dicho que no se puede ser juez y parte, pero también es cierto lo peligroso que es callar cuando quizás, en medio de las turbulencias, una voz puede ayudar a aclarar el camino. En Venezuela estamos viviendo una situación crítica que amenaza acabar con la infraestructura productiva más eficiente del país. Venezuela, país con una inmensa renta petrolera, se encuentra actualmente en pleno proceso de estanflación con dos años en recesión 2009 y lo que va del 2010, unidos a las más alta inflación de América del Sur.

Con una caída de la economía, según el Banco Central de Venezuela, del 5,8 en el primer trimestre frente al PIB del mismo período del 2009, la inflación en Venezuela se aceleró a un 2,4 % en marzo, cifra significativamente superior al 1,6% del mes anterior. Estimándose, que para 2010, rondará el 36%, lo cual profundizará la recesión.

Algunas cifras describen mejor este triste panorama: el sector petrolero de la economía registra un declive de 5% y el no petrolero de 4,9%. Las actividades más importantes del sector no petrolero muestran caídas significativas: los servicios de transporte (-15,9%), el comercio (-11,6%), la industria manufacturera (- 9,9%), los intermediarios financieros (- 9,7%), la construcción (-7,8%), la minería (-4,8%), los servicios inmobiliarios (- 4,8%), electricidad y agua (-2,0%) y los productores de servicios del gobierno general (-0,2%). Fuente BCV.

A pesar de las evidencias de los números, el gobierno de Venezuela se da el lujo de atacar para expropiar a la mayor corporación privada del país, Empresas Polar, privando en ello criterios netamente políticos y personales del Presidente Hugo Chávez.

Empresas Polar es un emprendimiento familiar con 70 años de eficiente funcionamiento, dedicado a producir bienes de consumo masivo en el sector agroindustrial y de bebidas. Posee la red más amplia de distribución y venta, y una canasta de 90 productos, todos de calidad y altísima demanda nacional. Pero lo más importante es su capacidad de generar riqueza, fuentes de trabajo, sumado a las excelentes beneficios que ofrecen tanto a sus empleados como a sus obreros. Hoy 31.000 familias dependen del funcionamiento exitoso de Empresas Polar. Sin contar con quienes, de manera indirecta, obtienen su ingreso gracias a las actividades que se generan a partir de la producción, distribución y comercialización de sus 90 productos que conforman parte importante de la ingesta diaria del venezolano.

A la par de su labor industrial, desde hace 34 años crearon Fundación Empresas Polar, institución no lucrativa dedicada a apoyar el tejido socio/comunitario del país. Su labor incluye áreas como salud, educación, desarrollo comunitario, publicaciones y reconocimiento al talento nacional.

A la luz de las crisis financieras mundiales, serían muchos los jefes de Estado que velarían y cuidarían a corporaciones como Empresas Polar, que sostienen una fuerte infraestructura que genera empleos, seguridad y bienestar a sus ciudadanos. No es así en Venezuela. Los ataques que desde el Gobierno han venido sufriendo Empresas Polar, han logrado alterar de manera progresiva, su funcionamiento.

Desde los inicios del periodo de este gobernante, las hostilidades se manifestaron en diversas áreas. Se hicieron objeciones, aparentemente formales, seguidas de amedrentamientos sindicales, dilaciones procesales, hasta lo que hoy se ha convertido en un despojo agresivo contra sus instalaciones y productos.

Hay muchas cosas que comentar, factores que analizar, pero entre todos resalta uno que considero único, la identidad de sus voceros. A pesar de lo mucho que les afecta, no son los accionistas, los dueños, los ejecutivos quienes toman los micrófonos, aparecen en las pantallas y en las líneas de los medios. Son sus trabajadores y sus familiares, son las comunidades apoyadas, son los consumidores satisfechos. Hemos visto y escuchado a una pluralidad de empleados, obreros, sindicalistas, toda la gama de trabajadores de todo el país, llegando hasta retratarse portando carteles con sus números para que se cuantifique su presencia. Los dolientes de Polar incluyen también a quienes han salvado sus vidas gracias a una donación o a quienes han visto reconstruir sus escuelas y hospitales gracias a sus aportes.

Es ante estas voces que el Gobierno tendrá que recapacitar y medir el impacto de sus acciones. Es ante estos ciudadanos que el Gobierno deberá rendir cuenta por la pérdida de sus trabajos, la escasez de sus productos y la inasistencia a sus necesidades. Está claro quién es el agresor y quién el agredido.