Cinco muertes en un mes. ¿sin víctimas?

Los tranquilos aires de Catalunya se han alterado este primer mes del año con muchos desasosiegos a su habitual ritmo frio y a lo que tradicionalmente se denominaba la “cuesta de enero” (recuperarse después del gasto de las fiestas navideñas). Lo grandes protagonistas han sido los mensajes políticos, y por tanto de los medios con miméticas amplificaciones, que se han cebado en los efectos de las crisis y la poca capacidad de gobernanza de sus efectos. Presentando propuestas y no resolviendo los problemas que nos preocupan a todos.

Pocas reflexiones se han hecho sobre las cinco mujeres que han muerto en este mes de enero en nuestras tierras asesinadas por violencia machista (para alguna ministra violencia en el “entorno familiar” ). En nuestro país las victimas han sido objeto de muchas manipulaciones políticas desde hace años. Al dolor de sus alegados se une el poco respeto de la utilización política. Dos ejemplos los tenemos en las victimas del terrorismo de ETA y los esfuerzos de ciertos sectores para frenar el inicio de recuperar la dignidad de las victimas del franquismo que estamos presenciando en el juicio al Juez Garzón. Me parece justo reclamar que los familiares de las victimas de estas cinco mujeres reciban las visitas de los responsables políticos, que se incluyan en los esfuerzos de nuestra sociedad para compensar las victimas, como las del terrorismo; que participen en actos sociales, públicos, reivindicativos en honor y respeto a su desdicha. Ya sé que no es lo mismo pero la causa de una muerta injusta socialmente no diferencia; todos/as somos seres humanos y tenemos nuestros derechos fundamentales. Hoy alguien me ha comentado si estas cinco victimas hubieran sido del terrorismo que estaríamos haciendo ahora. Creo que es una buena reflexión. Vaya “cuesta de enero”. Que bien sin victimas de terrorismo. No perdamos el norte tenemos un problema, más allá de la crisis,  y es justo reivindicarlo.

CUANDO LA GESTIÓN CULTURAL ES UNA PROFESIÓN DE RIESGO

La mayoría de personas asocian trabajar en la gestión cultural como una actividad pacífica, agradable, con un cierto glamour o encanto producto de la cercanía con el arte y la creación. Aún persiste la idea que la cultura solo son las bellas artes y los grandes equipamientos, la imagen, la vida agradable y estar con gente “guapa”.

Pero no es así, ya hace muchos años que la gestión cultural ha ido incorporándose en diferentes áreas de la vida social, implicándose en la realidad ciudadana de nuestras sociedades. Nuevos proyectos y formas de intervenir aproximan la cultura a los problemas de sus comunidades a partir de nuevos planteamientos y compromisos muy lejanos a los planteamientos exclusivistas de mucha miradas.

Por desgracia hemos de hacer este comentario cuando leemos en El Tiempo ( Colombia) de 5 de julio de 2010  el asesinato de Andrés Medina gestor cultural de la comuna 13 de Medellín en pleno Congreso Iberoamericano de Cultura. Después de compartir su trabajo con otros gestores de diferentes países en un panel de este encuentro la violencia se cruzó en su camino.Su inofensiva actividad de ofrecer a los jóvenes de su comuna la posibilidad de dialogar con el arte, la música y la cultura se convirtió en un peligro para los violentos.Ya es hora que la sociedad y lo medios de comunicación apuesten por explicar bien a la ciudadanía los esfuerzos de muchas personas e instituciones que trabajen en la cultura invisible al servicio de los más desfavorecidos.Ya es hora que las plataformas públicas faciliten la difusión de sus trabajos y expresiones con igualdad de condiciones que se ofrecen a otros grupos sociales de las artes y la cultura.Ya es hora que los Ministerios de Cultura miren esta realidad y ayuden a los agentes culturales en sus tareas de proximidad.Por Andrés Medina, de Medellín, gestor cultural hemos de comprometernos a luchar por estos fines.

Vean también la excelente exposición actualmente en el Museo de Antioquia “ La Guerra que no hemos visto” Proyecto de Juan Manuel Echevarría que se presentó en el Museo de Arte Moderno de Bogotá en 2009