Iniciando 2013 con perplejidad

Perplejidad
Vuelvo a este blog después de meses de silencio intencionado, o mejor dicho desorientado, viviendo el día a día con una gran perplejidad la realidad cotidiana y los cambios  que van sucediendo en nuestras sociedades locales y globales de forma irrevocable y descontrolada.
Lo que nos parecía otra de las crisis secuenciales del capitalismo se ha convertido en una gran alteración de nuestros sistemas económicos, políticos, sociales y culturales de una transcendencia imprevisible. Como un tsunami inesperado hemos vivido la inundación y desaparición de parcelas de la vida social que creía ingenuamente que estaban consolidadas. Me parecía que no volvería a ver ciertas realidades sociales muy crudas como el aumento insostenible del desempleo o la falta de oportunidades de los jóvenes y la pérdida diaria de servicios públicos básicos. El decrecimiento en nuestro país es una evidencia en los relatos diarios los cuales nos cuestionan nuestras visiones de progreso, bienestar y desarrollo que hemos de poner en revisión. Presenciamos un nivel de agresividad impensable disfrazado de liberalismo contra todo el contenido y sentido del contrato social rousseauniano, con la destrucción incontrolable de los difíciles y largas construcciones en pro de los derechos fundamentales, de los servicios públicos y de la solidaridad social, valores en la que muchos seguíamos luchando para consolidar y ampliar pese a las dificultades.
He recordado mi infancia, vengo del franquismo y de la postguerra, con muchas privaciones pero con el entusiasmo de trabajar para el progreso y la mejora del bienestar. Recuerdo haber tomado leche en polvo, mantequilla y queso de la Ayuda al Desarrollo de USA, es decir en lo que denominan subdesarrollo, así como las vivencias de luchas sociales y políticas para superar adversidades y conseguir un futuro en libertad.
Nunca hubiera pensado que volvería a ver colas para recoger alimentos o personas viviendo en las calles perdiendo su vivienda en estas ciudades rehabilitadas que buscaban ser civilizadas pensando que ciertos episodios históricos estaban superados.
Empecé a vivir en democracia cuando cumplía los treinta años pero, a pesar de este hecho, recuerdo mi juventud como un tiempo de entusiasmo y voluntad para conseguir convivencia y felicidad para los míos.  Tengo un grato recuerdo de todo este periodo que nunca lo he vivido negativamente sino con una vida social y cultural activa a pesar de vivir en una dictadura. Teníamos espacios de información, intercambio y acción entre las amistades, familia y organizaciones sociales y culturales que nos permitían sobrevivir a la presión de la política autoritaria. Mis hijos nacieron al final del franquismo pero han podido vivir en democracia, quizás ahora vemos que no es la democracia que anhelamos y que nos la están sustrayendo sutilmente y manipulando su relato. Como generación estábamos satisfechos del trabajo colectivo para superar estas etapas, para mí era el patrimonio que podía incorporar a mi cuenta de resultados que mis hijos y nietos pudieran vivir mejor. Esto lo hemos conseguido pero ahora nos empiezan a surgir dudas.
En estos tiempos convulsos han surgido diferentes movimientos sociales que, bajo la denominación de indignados u otras, han ido tejiendo una nueva forma de participación política más allá de la formalidad de un sistema democrático que se está derrumbando poco a poco. Los he visto con simpatía pero sinceramente no he entendido bien cuál es el camino y sentido que proponen en esta forma de actuar diferente. Pero espero aprender.
Esta continuada perplejidad me ha obligado a reflexionar mucho sobre qué posición tomar y situarme en un contexto diferente. En algunos momentos me ha superado el pesimismo y cierta tendencia a la pasividad pero las largas conversaciones con la gente, que tengo el placer de compartir mi vida cada día, me generan más energía para estar activo y participar.
Desde esta confusión y duda, considero que es importante participar más activamente aportando mis posiciones y elaboraciones en estas redes sociales que nos permiten compartir entre iguales y disponer de informaciones más libres.
Desde esta posición reinicio este blog al inicio de 2013 como un ejercicio de cooperación para compartir y vivir juntos, este es el sentido de CONFLUENCIA.

NUEVOS ESCENARIOS PARA LAS POLÍTICAS CULTURALES. Apertura de Reflexiones

 NUEVOS ESCENARIOS PARA LAS POLÍTICAS CULTURALES.

APERTURA DE REFLEXIONES

Después de estos primeros años, de una (o unas) crisis sin precedentes, nuestras sociedades asumen este próximo año 2012 con menos sorpresas y la convicción de que el trayecto va a ser largo y difícil. Estamos convencidos que las recetas tradicionales de las políticas culturales se presentan como añejas y maltratadas para convivir y dar respuestas a esta contemporaneidad. Las políticas culturales han de cambiar mucho para conseguir un mínimo de credibilidad entre una ciudadanía indiferente a los recortes en cultura y más preocupada por otros sectores más sensibles de su cotidianeidad (sanidad, educación, universidades, etc…).

Reflexionar sobre este tema requiere una actitud más amplia que la tradicional mirada hacia el pasado y la tradición, requiere la valentía de mirar (y generar imágenes) al futuro con una actitud innovadora buscando los escenarios de la prospectiva para no perder tiempo ni oportunidad. El reto es situarnos mucho más cerca a las dinámicas de la ciencia y la tecnología, pero en el ámbito de nuestra especificidad social. La cultura siempre ha sido lenta a los cambios como nos recuerda Emilio Lamo de Espinosa:

“” Creo que el ritmo de cambio social que genera la ciencia es tan rápido, que la cultura no puede asentarse, porque requiere un proceso de al menos tres generaciones. Si cultura son todas aquellas actitudes que aceptamos como evidentes, la ciencia no permite su asentamiento, porque innova muy deprisa y no permite generar consensos culturales acerca de ciertas conductas.””

Revisar las políticas culturales requiere correr riesgos sobre el statu quo que tienen para ciertas élites dirigentes (artísticas y políticas), medios de comunicación o grupos de presión de todo tipo (económicos, mediáticos, territoriales, etc….) para configurar una nueva generación de propuestas sobre las relaciones entre el interés general y el mercado en nuestra vida cultural.

Tenemos un ejemplo cercano, salvando las distancias, en Francia con el gran número de publicaciones, estudios y reflexiones que se generaron a partir de 2009 celebrando el cincuenta aniversario de Ministerio de Cultura que creó De Gaulle y André Malraux en 1959. Desde posiciones contrarias a las políticas culturales al panegírico de la gran tarea histórica de este departamento en nuestro país vecino se han manifestado un gran número de aportaciones intelectuales y técnicas muy ricas y estimuladoras.

En este espíritu iniciamos en este blog una serie de reflexiones que ordenan ideas propias y comparten análisis con la esperanza que también contribuyan una confluencia de acciones.

“”El mundo siempre cambiante requiere continuamente formas nuevas en las que ésta se refleje. Dichas formas se conocen asimismo con el nombre de cultura. Destruir la cultura significa destruir la verdad. Y destruir la verdad no es otra cosa que privar al hombre de su dignidad”” Rob Riemen (2006): Nobleza der espíritu, Arcadia, Barcelona

VUELTA AL TRABAJO

Reinicio este cuaderno del blog, después de un largo silencio en este espacio, el trabajo cotidiano y las obligaciones me han alejado de mi compromiso de compartir reflexiones al margen de publicaciones, conferencias o docencia.
Aquí estoy en un tiempo de grandes cambios y perplejidades, donde las incertezas son mayores que las seguridades, donde cada día nos sorprenden las fragilidades de las conquistas sociales de todo un siglo y asistimos a cambios de paradigmas muy significativos. En este momento es importante reflexionar con agudeza para ahuyentar el desánimo o el pesimismo y construir perspectivas de futuro. Quizás la autocrítica puede ser un camino analítico como también el debate abierto sin corazas, dejar de lado los saberes para aceptar con modestia que es tiempo de nuevos aprendizajes, reeducación o actualización. No creo que sean épocas de grandes elocuencias ni de posiciones doctrinales o estáticas, ahora corresponde sencillamente preocuparse de lo actual con compromiso, generosidad y solidaridad con los que están sufriendo en su bienestar las repercusiones socioeconómicas de unas crisis que se van sobreponiendo dentro de la gran confusión.
Una primera alerta se nos presenta cuando la realidad actual está azotando tan fuerte a los jóvenes de nuestra sociedad. Nunca habíamos dispuesto de una generación tan formada y preparada pero con tan pocas posibilidades de ponerse a prueba en el ejercicio de sus potencialidades. ¿Qué miopía no nos permitió ver que el seguimiento de las leyes del mercado y la implementación de una economía tan desregularizada nos llevaría a este fracaso social? Después de cumplir el sueño de una generación de la postguerra y el franquismo de que sus hijos tuvieran acceso a la educación y a estudios universitarios estos observan y conviven con la cotidianeidad de un mercado de trabajo que no permite el acceso de sus descendientes. El desempleo ilustrado, como he explicado algunas veces, se convierte en un trance de desequilibrio social y un fenómeno inédito dentro de todas las teorías de desarrollo clásicas. Un mercado de trabajo que no coincide con las expectativas ni con la formación especializada que les hemos ofrecido y alentado. Cada día recibo escritos y curriculums de personas preparadas y con interés en trabajar en temáticas que les atraen y estiman que pueden llevar a cabo pero no encuentran puerto, ni pueden navegar en el campo de sus deseos y perspectivas. Una gran frustración nos invade a cotidiano en este triste escenario.
A finales de este complejo año 2011 donde ha cambiado totalmente nuestro paisaje europeo, donde hemos pasado del crecimiento desmesurado al decrecimiento empobrecedor. Creíamos que habíamos conseguido un nivel de desarrollo en los treinta años de democracia y nos había recuperado un poco de los desniveles con el resto de la Europa del norte y ahora hemos visto que no todo eran rosas y es necesario trabajar, luchar y comprometernos a recuperar futuros y defender los avances de nuestra sociedad. Ha costado mucho llegar aquí para que nos lo dejemos sustraer por esto que hemos llamado “mercados” o por nuevas formas de autoritarismo.

CUANDO LA GESTIÓN CULTURAL ES UNA PROFESIÓN DE RIESGO

La mayoría de personas asocian trabajar en la gestión cultural como una actividad pacífica, agradable, con un cierto glamour o encanto producto de la cercanía con el arte y la creación. Aún persiste la idea que la cultura solo son las bellas artes y los grandes equipamientos, la imagen, la vida agradable y estar con gente “guapa”.

Pero no es así, ya hace muchos años que la gestión cultural ha ido incorporándose en diferentes áreas de la vida social, implicándose en la realidad ciudadana de nuestras sociedades. Nuevos proyectos y formas de intervenir aproximan la cultura a los problemas de sus comunidades a partir de nuevos planteamientos y compromisos muy lejanos a los planteamientos exclusivistas de mucha miradas.

Por desgracia hemos de hacer este comentario cuando leemos en El Tiempo ( Colombia) de 5 de julio de 2010  el asesinato de Andrés Medina gestor cultural de la comuna 13 de Medellín en pleno Congreso Iberoamericano de Cultura. Después de compartir su trabajo con otros gestores de diferentes países en un panel de este encuentro la violencia se cruzó en su camino.Su inofensiva actividad de ofrecer a los jóvenes de su comuna la posibilidad de dialogar con el arte, la música y la cultura se convirtió en un peligro para los violentos.Ya es hora que la sociedad y lo medios de comunicación apuesten por explicar bien a la ciudadanía los esfuerzos de muchas personas e instituciones que trabajen en la cultura invisible al servicio de los más desfavorecidos.Ya es hora que las plataformas públicas faciliten la difusión de sus trabajos y expresiones con igualdad de condiciones que se ofrecen a otros grupos sociales de las artes y la cultura.Ya es hora que los Ministerios de Cultura miren esta realidad y ayuden a los agentes culturales en sus tareas de proximidad.Por Andrés Medina, de Medellín, gestor cultural hemos de comprometernos a luchar por estos fines.

Vean también la excelente exposición actualmente en el Museo de Antioquia “ La Guerra que no hemos visto” Proyecto de Juan Manuel Echevarría que se presentó en el Museo de Arte Moderno de Bogotá en 2009