Turismo , cambio y tecnología

La revista Telos ha editado un número específico sobre:

Reflexiones interdisciplinares. Turismo y NTIC : Del patrimonio y el turismo a los móviles y la comunicación social

Telos

En esta publicación he escrito un texto sobre:

En busca de soluciones transversales; Turismo, cambio y tecnología

Una reflexión sobre turismo y el derecho a participar en la vida cultural. Cuando el turismo invade el ejercico de tu ciudadanía.

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¿POR QUÉ LOS ODS NO INCORPORAN LA CULTURA?

 

  1. Introducción

 Vivimos en un mundo globalizado y cada vez más interdependiente donde el bienestar ya no es una cuestión nacional sino que va más allá de nuestras fronteras tradicionales. La movilidad de las personas, saberes, culturas y formas de vida es lo que caracteriza estas sociedades globalizadas como dice Bauman. El contacto entre culturas y realidades es cada vez mayor e influyendo en que los ciudadanos configuran una visión de su cultura cada vez más amplia y diversa gracias a la facilidad de los flujos de expresiones y a la rapidez de los intercambios. Todo esto influye en nuestro entorno de forma muy intensa y nos lleva a vivir (o convivir) en entornos muy complejos donde se coexiste con una alta diversidad cultural y en contacto con problemas sociales cada vez más compartidos.

En estos escenarios la cooperación internacional al desarrollo requiere de marcos de actuación conjuntos que articulen unas agendas compartidas dentro de la diferencia, por esta razón se acordaron los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) en el año 2000 y después de una evaluación de sus impactos y resultados en septiembre de 2015 la Asamblea de Naciones  Unidas ha aprobado los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) como marco de acción para la agenda 2015 – 2030.

En la Cumbre del Milenio del año 2000 no se definió un objetivo específico sobre cultura y desarrollo lo que provocó una serie de reacciones por parte de diferentes actores de la cooperación al desarrollo. En estos años que van desde los ODM hasta la actualidad diferentes actuaciones a nivel local, agencias nacionales como de organismos multilaterales han llevado a cabo un gran número de actuaciones en el campo de cultura y desarrollo con resultados muy evidentes y contrastables. El trabajo de estos quince años ha permitido identificar que en este mundo globalizado y diverso la cultura es un factor imprescindible para el desarrollo y aporta elementos para incidir positivamente con los  objetivos planteados que hemos analizado con detalle (Martinell, 2010). Dentro de las múltiples líneas de reflexión, intercambio y consulta para la elaboración de la agenda post 2015 se llevó a cabo una campaña global denominada “El futuro que queremos incluye a la cultura” con el apoyo de organizaciones, sociedad civil y miles de personas y expertos de más de 120 países[1]. A pesar de todos estos trabajos, elaboraciones, propuestas y justificaciones observamos que en la Cumbre citada no se incorpora ningún objetivo que trate directamente sobre la dimensión cultural al desarrollo.

El documento final de Naciones Unidas “Transformar nuestro mundo: La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible” establece 17 objetivos (ODS) y 169 metas que configuran esta propuesta de marco de acción para el futuro próximo. No podemos entender una finalidad tan amplia de transformar nuestro marco de vida y convivencia a nivel internacional sin tener en cuenta la cultura o las culturas que están incidiendo enormemente en nuestros problemas globales. Consideramos que en los ODM, con ocho objetivos, era un poco difícil de seleccionar o prescindir de uno por otro, peor en los ODS, con diecisiete objetivos, era más fácil por la vía de la sustitución o agregación en uno de ellos. Por esta razón hemos de analizar críticamente esta agenda a la vez que proponer líneas de acción para trabajar la dimensión cultural en los planes de acción que se deriven de este documento. No podemos quedarnos solamente en la crítica o la reclamación a esta carencia sino que, como se hizo a partir de la cumbre del 2000, establecer estrategias y acuerdos para incorporar en el fortalecimiento de una Alianza Mundial que incluya, como dice el objetivo 17, la visión de la cultura en la agenda para el desarrollo.

  1. La Cultura en los ODS y la agenda 2030

 Como ya se ha dicho el documento final de la Cumbre no incorpora ningún objetivo relacionado con la dimensión cultural para el desarrollo. En el preámbulo, donde definen la visión sobre los aspectos críticos de la humanidad y el planeta, presentan una declaración de principios donde no aparece ninguna referencia a la cultura, la diversidad cultural, la expresión humana, etc… que sorprende por su redacción y simplicidad en los conceptos empleados.

El punto 36 de la Declaración es el único con una referencia explícita a las culturas y la diversidad cultural:

“Nos comprometemos a fomentar el entendimiento entre distintas culturas, la tolerancia, el respeto mutuo y los valores éticos de la ciudadanía mundial y la responsabilidad compartida. Reconocemos la diversidad natural y cultural del mundo, y también que todas las culturas y civilizaciones puedan contribuir al desarrollo sostenible y desempeñen un papel crucial en su facilitación”

Esta redacción nos puede aportar algunas pistas de como se sitúa la cultura en la Declaración y el espíritu e influencia de sus redactores. En primer lugar, no habla de diálogo de culturas, que había sido el objetivo de UNESCO durante años, sino de entendimiento como expresión de una percepción que las culturas en el mundo no se entienden, toleran ni respetan. Por otro lado reconocen la diversidad cultural a nivel mundial de forma muy genérica. Pero cuando hablan de contribución al desarrollo sostenible tratan de culturas y civilizaciones que muestra una confusión o manipulación actual al tratar de la misma forma estos dos conceptos tan delicados y preocupantes en el contexto mundial contemporáneo. Este punto nos orienta mucho sobre el enfoque que tiene la declaración en el tratamiento de la cultura.

El documento de la Cumbre en la concreción de las metas podemos seleccionar las pocas que tienen una relación con la cultura:

“”La meta 2.5 aborda la necesidad de promover el acceso a los beneficios que se deriven de la utilización de los recursos genéticos y los conocimientos tradicionales y su distribución equitativa, para alcanzar el objetivo de poner fin al hambre y lograr la seguridad alimentaria.

La meta 4.7 destaca la necesidad de que la educación promueva una cultura de paz y no violencia y la valoración de la diversidad cultural y de la contribución de la cultura al desarrollo sostenible.

La meta 8.3 sugiere que las políticas orientadas al desarrollo deberían apoyar la creatividad y la innovación, junto a las actividades productivas, la creación de empleo decente y el emprendimiento.

Las metas 8.9 y 12.b se refieren a la necesidad de elaborar y poner en práctica políticas que promuevan un turismo sostenible, mediante la promoción entre otros de la cultura y los productos locales, y a la necesidad de elaborar y aplicar instrumentos que permitan seguir de cerca los efectos de estas políticas.

La meta 11.4 subraya la necesidad de redoblar los esfuerzos para proteger y salvaguardar el patrimonio cultural y natural del mundo, en el marco del Objetivo 11, relativo a lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles.””

Como se puede observar en el análisis del texto únicamente la meta 4.7 hace referencia a  poner en valor la diversidad cultural y la aportación de la cultura al desarrollo que se convierte en el punto que nos interesa más de todo el documento. Lo restante evidencia la pobreza del texto y una falta total de conocimiento de los conceptos que utiliza el sector cultural en la actualidad.

  1. ¿Por qué los ODS no incorporan la cultura? Un ensayo de interpretación.

 Es evidente que esta Cumbre, con su Declaración y sus Objetivos, no contempla la dimensión cultural en el desarrollo de acuerdo con los antecedentes y los documentos disponibles del propio sistema de Naciones Unidas, principalmente de UNESCO[2]. De la misma forma no tiene en cuenta los resultados de las evaluaciones de muchos años de implementación de proyectos  y los aportes de la investigación aplicada en este campo[3]. Podríamos quedarnos en una observación formal de falta de calidad de la redacción o de descuido de sus autores pero consideramos importante realizar un ejercicio de análisis crítico de esta situación en el contexto actual:

  1. En una primera aproximación a todo el documento de la Cumbre observamos un cierto miedo o precaución de los Estados para incorporar referencias a la cultura en los acuerdos internacionales en general y más concretamente en temas relacionados con el desarrollo, bienestar, lucha contra la pobreza, etc… Esta situación no está exenta de la influencia de la realidad mundial actual donde a nadie se le escapa que ciertos conflictos tienen una dimensión cultural.
  2. Existe una dificultad de aceptar la diversidad cultural más allá de una cierta corrección política ya que los Estados han de asumir sus propias dificultades en respetar la diversidad cultural dentro de sus límites. Como ya se observó en el debate en UNESCO en 2005 en la Convención sobre la Protección de la Diversidad Cultural.
  3. El texto refleja la influencia de una cierta mentalidad tradicional, entre los expertos y técnicos de la cooperación al desarrollo, de no aceptar o entender la cultura como un factor imprescindible para el desarrollo en el siglo XXI. Por un lado el conflicto entre la cultura y los conceptos de necesidades básicas, pobreza, hambre, etc… que se vive como una confrontación entre prioridades. Y, por desgracia, la existencia de posiciones paternalistas y asistencialistas que consideran que las necesidades culturales no son necesarias para alcanzar los objetivos del desarrollo y consideran la cultura como algo prescindible o un lujo en situaciones de pobreza económica.[4]
  4. Se observa una baja influencia de UNESCO, como agencia del sistema de Naciones Unidas, en la redacción de la Declaración y los ODS lo que evidencia un cierto fracaso en las experiencias de la reforma de NNUU para una mayor acción común de las agencias. La lectura del texto pueden interpretarse las agencias más fuertes en su influencia en los contenidos de los ODS. Este hecho repite lo pasado en los ODM del año 2000 y evidencia un serio problema del propio sistema de cooperación inter agencias de
  5. A pesar de los estudios del sector cultural sobre su contribución al Producto Interior Bruto y otros datos relacionados con las cuentas satélite de la cultura donde se evidencia que la cultura contribuye al desarrollo no se contempla en este documento. Desde la visión más tradicional de desarrollo económico a la generación de empleo y distribución de renta, existen resistencias a integrar estos aportes a posiciones sobre el desarrollo con un objetivo específico. Todo esto sin valorar otros aspectos más relacionados con el desarrollo humano y los aportes intangibles de la cultura a la sociabilidad, la convivencia y la cohesión social.
  6. Existen resistencias a reconocer la dimensión cultural en muchos de los conflictos contemporáneos a nivel mundial. Estas actitudes forman unas ciertas intransigencias en las formas de tratamiento de las tensiones que se fundamentan más en posiciones nacionalistas o populistas que en verdaderos procesos de contacto, diálogo y comprensión entre realidades culturales diferentes.
  7. Hemos de aceptar que el concepto de sostenibilidad, procedente de las ciencias de la naturaleza, no tiene un buen nivel de conceptualización en el sector cultural que no está acostumbrado a trabajar con este concepto. En realidad la cultura se orienta más a una mirada hacia el pasado, la tradición, etc… que a una visión de un futuro deseable. La idea de sostenibilidad cultural no ha recabado muchos análisis y estudios que comporta un cierto desconcierto en el sector cultural para situarse en estos debates y planteamientos que muchas veces se viven como muy alejados de su realidad.
  8. Desde hace años ciertas visiones muy clásicas sobre la cultura, las políticas culturales, la acción cultural, etc… se imponen cuando tratamos de situar la vida cultural como un eje fundamental en los procesos de desarrollo. La relación entre desarrollo – pobreza y cultura genera algunos perjuicios y resistencias, entendiendo que todo lo relacionado con la cultura es suntuoso y prescindible ante la existencia de otras necesidades más básicas. Al confundir la cultura, en todas sus dimensiones, con ciertas visiones de las bellas artes clásicas y muy lejanas a todas las reflexiones actuales sobre los derechos culturales y la libertad cultural. Puede parecer que las personas en situación de pobreza no tienen necesidades culturales ni han de acceder a la cultura y el ocio, es decir una visión un tanto paternalista, asistencialista y a veces de culpabilidad sobre la propia situación que están viviendo. Es esta visión que para el desarrollo no todo es “sangre, sudor y lágrimas” sino también explorar todas las potencialidades humanas frase que se atribuye a A. Sen.
  9. En el texto de los ODS no se aprecian los aportes de la cultura al desarrollo tal y como se ha demostrado en diferentes experiencias y principalmente en el FODM[5]. Existe una incapacidad de asumir los impactos directos, tal y como los estudios del sector detallan, sino también los indirectos e intangibles que muchas veces tienen un gran sentido de valor añadido a otras acciones orientadas al desarrollo.
  10. También existe una cierta visión utilitaria de la cultura al servicio de otros sectores como puede ser el turismo, la ciudad, la artesanía, el folklore, etc… entendiendo que lo más importante es el fruto que generan en otros sectores sin apreciar y considerar que los resultados que se incorporan proceden de procesos muy amplios que las personas mantienen en su vida cultural
  1. La agenda 2030 una oportunidad para avanzar en nuevas alianzas

 De acuerdo con el marco de acción que plantean los ODS, y teniendo en cuenta un análisis crítico de sus propuestas, consideramos conveniente orientar nuestro trabajo hacia una adecuación a esta nueva política de la comunidad internacional en el campo del desarrollo de acuerdo con los referentes disponibles. Por esta razón es  recomendable que los actores, a partir de sus antecedentes y formas de actuar, se incorporen a esta dinámica global de manera proactiva para reforzar una alianza mundial en pro de un desarrollo humano compartido donde las personas, comunidades o sociedades encuentren oportunidades de cooperación para la solución de los problemas comunes.

El objetivo 17 plantea una Alianza para conseguir mejorar el desarrollo en el mundo, en el campo de la cultura es recomendable fomentar y fortalecer la participación de las sociedades civiles ya que los estados tienen grandes dificultades para asumir la dimensión cultural del desarrollo de nuestras realidades contemporáneas.

En este sentido sugerimos unas primeras líneas de acción para que el sector cultural en pro de encontrar sinergias para contribuir al logro de los ODS.

  • Consolidar el conocimiento adquirido en las experiencias, evaluaciones, investigaciones y trabajos en el campo de la dimensión cultural al desarrollo de acuerdo con los antecedentes de estas últimas décadas que pueden concretarse en:
    • Profundizar en los sistemas de evidencias de los impactos de la cultura al desarrollo y métodos de evaluación adaptados a su idiosincrasia
    • Continuar con los trabajos de investigación aplicada, gestión del conocimiento y el establecimiento de redes de expertos y centros de estudio que aporten conocimiento transferible en este campo
    • Mantener una crítica constructiva y propositiva a las mentalidades limitadas a la consideración de la cultura como un factor de desarrollo. Superando posiciones tradicionales más cercanas al asistencialismo que a la consideración del papel de la cultura en las sociedades contemporáneas
    • Buscar formas de incorporar una visión sobre la transversalidad de la cultura en los ODS establecidos y encontrar alianzas con otros sectores especializados
    • Incidir en la mejora de la incorporación de un enfoque cultural para el desarrollo en los planes nacionales de desarrollo, programas multilaterales y proyectos de los diferentes actores de la cooperación al desarrollo.
    • Difundir, comunicar y transferir la experiencia disponible y los recursos cognitivos relacionados con los aportes de la cultura al desarrollo a las agencias, instituciones y actores que inciden en estas políticas para ponerlas a su consideración y aplicación
  • Las organizaciones del sector cultural no pueden abandonar el rol social de ser actores en nuestra sociedad tanto a nivel local de proximidad como a nivel global por medio de la cooperación internacional.
  • Las agentes culturales pueden seguir adhiriéndose a la campaña “El futuro que queremos incluye a la cultura” culture2015goal.net y sus acciones que van a proseguir en el marco de la aprobación de la Declaración de la Cumbre

Lo más importantes es caminar hacia el reforzamiento de una sociedad civil cultural de ámbito local y global para una mayor movilización de un gran número de personas, grupos y organizaciones para esta Alianza como objetivo práctico de la cultura en el desarrollo.

Noviembre de 2015

  1. Bibliografía

 FODM & Universidad de Girona  Learning from practical experiences. Culture & Development. Accesible en http://www.apl-cultural.com/, 2013

MARTINELL, A., coord. Cultura y desarrollo. Un compromiso para la libertad y el bienestar. Madrid: Fundación Carolina, Siglo XXI, 2010.

PNUD. “Informe sobre el Desarrollo Humano. La libertad cultural en el mundo diverso de hoy”.). Nueva York: PNUD, 2004.

Swiss Agency for Development and Cooperation Culture Is Not a Luxury: Culture in Development and Cooperation, 2003

UNESCO: Dimensión cultural del desarrollo, hacia un enfoque práctico. París, Ediciones Unesco, 1995

UNESCO. Nuestra Diversidad Creativa. Informe de la Comisión Mundial sobre Cultura y Desarrollo, 1998

UNESCO: Convención sobre la Protección y Promoción de la Diversidad de las Expresiones Culturales, 2005

 

 

[1] Ver www.culture2015goal.net o #culture2015goal

[2] Ver documento UNESCO’s Work on Culture and Sustainable Development Evaluation of a Policy Theme. Internal Oversight Service, Evaluation Section. 2015. http://unesdoc.unesco.org/images/0023/002344/234443E.pdf

[3] Es importante los aportes de UNESCO: Dimensión cultural del desarrollo, hacia un enfoque práctico. París, Ediciones Unesco, 1995 y más recientemente la evaluación de la Ventana de Cultura y Desarrollo del Fondo para el logro de los Objetivos del Milenio http://www.mdgfund.org/es/content/cultureanddevelopment  y más concretamente la Estrategia de Conocimiento en cultura y desarrollo que coordinó UNESCO. http://www.mdgfund.org/es/knowledge-management-initiative/culture-development

[4] No es una casualidad que la estrategia de la cooperación suiza se titule  Swiss Agency for Development and Cooperation  Culture Is Not a Luxury: Culture in Development and Cooperation,2003

[5] http://www.mdgfund.org/es/content/cultureanddevelopment

Retos actuales de la gestión cultural – 1

Continuamente hemos manifestado que la gestión de la cultura, profesional pero también ciudadana, responde a un encargo social de su entorno para disponer de un sistema cultural que permita la satisfacción de las necesidades culturales de las personas, comunidades, ciudades y países.

Este encargo social no es permanente e inalterable, aunque algunos ámbitos de la cultura están aposentados en el inmovilismo y la tradición. Un encargo social dinámico que evoluciona de acuerdo con los procesos sociales de su contexto. Por esta razón existe la necesidad de analizar los desafíos, los retos y las perspectivas de futuro para poder asumir con profesionalidad e integridad la gestión de la cultura contemporánea… y futura.
Convenimos que en la actualidad la necesidad de reflexionar sobre los retos de la gestión cultural se respira por todos los lados con urgencia y angustia.

Para este ejercicio, entre otras cosas, será necesario:

  • Capacidad crítica para plantear sin perjuicios y con rigor los temas más allá de convenciones o formalismos.
  • Capacidad para realizar análisis profundos de la realidad con libertad intelectual intentando evitar la mediatización de los poderes públicos
  • Comparación con otras realidades o contextos como un ejercicio de confrontación que permita generar nuevo conocimiento
  • Capacidad de visión de futuro a partir de la proyección de escenarios y prospectivas que permita anticiparse a las nuevas realidades o lecturas.
  • Asumir este proceso desde un planteamiento de innovación abierto y por qué no de creatividad
  • Aceptar una cierta ruptura conceptual con los referentes actuales que explican la gestión y las políticas culturales para ampliar los campos de relaciones y las interdependencias mutuas.

Reconozco que estas capacidades no son muy corrientes en el sector cultural que mira mucho el pasado, tiende a encerarse cuando no a la endogamia, no corre riesgos desde posiciones que se basan en el conservadurismo y el mantenimiento del statu quo.

A partir de una invitación impartir una conferencia en el Consello da Cultura Gallega en Santiago de Compostela el 26/05/2015 a las 16.30h.  inicio este ciclo de reflexiones que iré publicando en este blog, espero que os sugiera algunas ideas.